Curiosidades

La historia de los gatos que entregaban el correo en Bélgica

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Poco conocido por muchos pero alguna vez se intento utilizar a gatos como carteros.

¿Acaso hay algún animal que posea tanto atractivo dentro de las fronteras digitales como los gatos? Quizás haya algunos que se le acerquen pero si el Internet tuviera un animal oficial, los felinos, adorados como dioses en otros tiempos por la cultura egipcia, tendrían esa distinción. Más allá de su popularidad y de su agradable compañía como mascotas, es difícil imaginar que estos animales pudieran ser amaestrados para realiza algún trabajo ya que a pesar de que por lo general no son agresivos, se caracterizan por tener una naturaleza un poco rebelde e independiente por lo que no es sencillo entrenarlos.

Hay animales que se han dedicado al mundo de la mensajería como los perros o los caballos (estos dedicados al transporte de los mensajeros), o más comúnmente las palomas, que aún a la fecha hay quien la utiliza para enviar mensajes, sin embargo también los gatos han estado involucrados en el mundo del correo. En 1879 en la localidad de Lieja en Bélgica, se hicieron de los servicios de 37 gatos para entregar correo en aquel pueblo y en algunos cercanos. Se les colocaba la carta atada al cuello en una bolsa impermeable y se les enviaba a su destino, sin embargo corrían con el peligro de encontrarse con algún perro en su camino que los desviara de este o les causara otro problema más grande. Ya sea por esto o por la personalidad distraída de los mininos, este sistema de mensajería no funcionó. A pesar de lo adorable que pudiera ser enviar o recibir a un gato con tus mensajes, la verdad no fue una muy buena idea (al parecer un gato llegó a su destino cinco horas después de haber salido con su carta mientras que algunos tardaron más de un día y otros tantos ni siquiera llegaron), y al poco tiempo este sistema fue desechado.

En la época del correo y la mensajería electrónica, ni siquiera imaginamos utilizar animales con ese propósito, para algunos incluso el correo convencional ya es obsoleto pero es interesante conocer algunas de las formas, a veces curiosas con las que se ha llegado a repartir la correspondencia.



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