Vida Nocturna

Qué va a pasar con la vida nocturna después de los atentados en Orlando Florida

Imagen: hoycinema.abc.es
Imagen: hoycinema.abc.es

Hoy se cumple una semana de que el Pulse, un antro gay de Orlando, Florida, haya sido el escenario de la tragedia más grande por la que ha pasado Estados Unidos en su historia, en la que Omar Mateen asesinó a más de 50 personas, entre ellas cuatro hombres de origen mexicano, y dejó heridas a otras 50.

A unos días de saber que el agresor visitaba el lugar frecuentemente, que su esposa tenía una idea de lo que iba a hacer y que él mismo hiciera comentarios a través de Facebook en los que mencionaba al Estado Islámico, quedan muchas dudas del porqué no se pudo evitar la matanza.

En México, el panorama es lamentablemente similar, ya que la madrugada del 22 de mayo, un grupo de agresores abrió fuego contra los asistentes de un antro de nombre Madame, en Xalapa, Veracruz, lo que dejó siete personas muertas y 14 heridas. Luego de que se descubriera, supuestamente, que dentro del lugar había un adolescente de 15 años, Madame fue clausurado.

Lo cierto es que parte de la vida nocturna se ve temerosa en estos momentos, en especial la de las personas no-heterosexuales; la psicosis colectiva amenaza a quienes asisten a bares y antros, hecho que no permite vivir tranquilamente porque ¿quién está preparado para un ataque de ese tipo? Nadie.

Es inevitable pensar en nuestra seguridad porque desde hace unos años la situación violenta del país se extiende en todos los estados de la república, las medidas de seguridad son innumerables. Anteriormente en las escuelas se hacían simulacros de sismo, ahora es común hacerlos para balaceras; nadie puede ir tranquilo en el transporte público pensando que en la siguiente esquina o en la que sigue, puede subir alguien a asaltarte; no se puede caminar por la noche sin tener una sensación de persecución. Y así, la lista sigue.

Hace unos días veía un reportaje en televisión que decía que, para comprar un arma en Estados Unidos sólo se necesita comprobante de domicilio, identificación oficial y acta de nacimiento; sí, como si fueras a comprar una lavadora a crédito o como si te fueras a inscribir a una escuela. Como diría Stephen King en una de sus novelas: “Una pistola sirve para matar, claro. ¿Para qué más podría servir? ¿Para prender un cigarrillo?”.

La vida nocturna en general nunca ha estado exenta de violencia, pero la comunidad gay tampoco: hay una lucha que desde 1969, en Stonewall, Estados Unidos, o en el 78, en la Ciudad de México y actualmente (¡ya en el siglo XXI!) no puede superar no por falta de ganas. Los ataques por homofobia son una problemática con la que siempre se ha tenido que lidiar, crímenes de odio y machismo que esta vez no se realizaron en cualquier antro, sino en uno con temática gay; en el caso de Orlando, era un antro gay con una noche latina, otra carga y motivo más para ser discriminados.

 

Ahora, como si todo lo anterior no fuera bastante, hay miedo de ir a lugares que se supone, son para divertirse; pienso que los antros “heterosexuales” no están tan preocupados, al menos no por el tipo de gente que esperan, sin embargo, recomiendo a hombres y mujeres, sin importar orientación y condición sexual, no engancharse, sea el tipo de antro que sea, porque el miedo paraliza, el miedo no permite pensar.

Saber qué va a pasar con la vida nocturna después de los atentados sería como intentar ver el futuro: tal vez haya más policías en las calles (como si fuera esa la solución), quizá se exija a los lugares poner más cámaras (como si esa también fuera la solución), pero es ahora cuando una parte de la población que es considera una minoría, deben visibilizarse y mostrar que de minoría no tiene nada; ya sea a manera de carnaval o de protesta, pero convencidos de que existimos.

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