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¿Cómo detectar trastornos mentales en nuestros hijos?

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La salud mental de tus hijos es tan importante como su salud física

Es necesario cuidar nuestra mente tanto como nuestro cuerpo y hay algunos trastornos que se pueden detectar y tratar desde una temprana edad. Los trastornos mentales son condiciones crónicas que pueden afectar y estar presentes durante toda la vida de una persona.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de los trastornos mentales pueden identificarse en una persona antes de los 14 años de edad. Con un diagnóstico temprano se pueden evitar muchos problemas y propiciar un desarrollo saludable que le permita a tus hijos tener un buen desempeño en su vida académica, familiar y social.

Durante la adolescencia, la psique aún está en formación y desarrollo, de forma que esta etapa es ideal para abordar problemas de salud mental con el fin de evitar que el problema afecte toda su vida. Hay distintos tipos de trastornos mentales como los digestivos, los trastornos de personalidad, los rasgos disfuncionales de personalidad, los trastornos psicóticos, los primeros brotes de esquizofrenia( entre los 16 y 17 años) y los trastornos reactivos del vínculo (provocados por una situación en la que no se tiene una referencia de un adulto).

Algunas señales que deben monitorearse en los hijos para detectar un posible trastorno son:

Hábitos alimenticios: auto provocación del vómito, pérdida rápida de peso, ayunos prolongados o restricciones alimenticias.

Alteraciones de ánimo: inestabilidad emocional, cambios radicales de humor, quejas constantes de dolor abdominal o de cabeza, pensamientos de muerte o suicidio, conductas autodestructivas.

Cambios de conducta: fracasos escolares graves y ausencia en la escuela, fugas, uso y abuso de sustancias, conductas sexuales inapropiadas.

Relaciones sociales: inhibición extrema, exceso de timidez y vergüenza, aislamiento y prolongados periodos en soledad, ansiedad de separación, fobias inusuales.

Síntomas psicóticos: delirios, alucinaciones y mitomanía.

Algunos trastornos comunes que se pueden desarrollar en la infancia y adolescencia son:

Trastorno Obsesivo Compulsivo: Se trata de un trastorno de ansiedad en el que el niño se obsesiona con ideas, impulsos o imágenes mentales recurrentes que no puede evitar aunque así lo quiera, esto le provoca ansiedad. Si tu hijo muestra comportamientos compulsivos (repetitivos) como lavarse las manos, asegurarse de cosas, ordenar cosas con extrema precaución o siente que debe contar, repetir palabras o rezar para reducir la ansiedad que le genera su obsesión, es probable que padezca de TOC.

Esquizofrenia: Esta enfermedad suele manifestarse en los últimos años de adolescencia o en los primeros años adultos. Sin embargo, los niños también pueden padecerla. La esquizofrenia no se diagnostica como tal hasta los 5 años, ya que antes de eso los síntomas son casi idénticos al autismo. Quienes padecen este trastorno suelen presentar alucinaciones y delirios, su comportamiento social cambia constantemente y con el paso del tiempo pueden volverse retraídos, suelen hablar de ideas extrañas que no parecen lógicas y de miedos poco comunes. Puede ser una enfermedad hereditaria.

Bipolaridad: Consiste en cambios extremadamente bruscos de humor; los niños que sufren este trastorno pueden sentirse muy felices y animados y comportarse más activos y productivos que de costumbre, a esta etapa se le llama manía. Por otra parte y de un momento a otro experimentan tristeza y se muestras  menos activos, a esta etapa se le llama depresión. Es una enfermedad peligrosa pues los pacientes pueden intentar hacerse daño e incluso suicidarse. Los niños que tienen hermanos o padres que sufren este padecimiento tienen más probabilidades de sufrir la enfermedad, ya que está en sus genes. También aquellos niños que tienen algún trastorno de ansiedad pueden desarrollar esta enfermedad.

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad: Este trastorno se manifiesta desde edades tempranas en la infancia, quienes lo padecen suelen tener problemas para prestar atención a detalles, son impulsivos, no pueden estar quietos durante mucho tiempo y muestran comportamientos ansiosos, cometen errores continuamente por descuidos, se distraen fácilmente y olvidan lo que estaban haciendo, de manera que dejan inconclusas sus tareas y actividades, parece que no escucha cuando se le habla, tienen problemas para organizarse, evitan tareas que requieren un gran esfuerzo mental y pierden cosas necesarias como lentes, materiales escolares, llaves, billeteras, ropa, etc.

Depresión: La depresión es cada vez más común en la adolescencia, sin embargo no es una enfermedad que se manifieste exclusivamente en esta etapa. La falta de madurez en los niños los hace más vulnerables a esta enfermedad y puedes saber si tu hijo padece esta enfermedad si presenta más de dos de los siguientes síntomas:

  • Humor depresivo o irritable; normalmente no pueden describir cómo se sienten y se quejan de molestias físicas poco precisas. Hay también una falta de comunicación y contacto visual y momentos de mucha agresividad y hostilidad.
  • Falta de interés en su entorno e incapacidad de disfrutar su tiempo de juego.
  • Falta de energía para jugar, ir a la escuela, hablar, comer…
  • Pérdida de confianza en sí mismo y autoestima baja

Si has observado cambios en la conducta y los hábitos de tus hijos y crees que pueden sufrir de algún trastorno mental específico es importante identificar bien el trastorno. No automediques a tus pequeños y siempre acude a un profesional para obtener un diagnóstico correcto. 


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