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¿Qué dice la ciencia acerca de los niños que crecen en familias homoparentales?

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Los últimos años se han visto marcados por la lucha constante de la comunidad LGBTTTI ante la búsqueda del reconocimiento de sus derechos. La adopción y el matrimonio igualitario son las principales demandas por parte de dicha comunidad, mismas que han despertado la molestia de algunos  y el apoyo de otros. Un ejemplo de lo anterior, son las diversas organizaciones sociales y partidos políticos que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo ya que, bajo su criterio, estos pueden llegar a adoptar y formar una familia “anti natural”.

Sin embargo, es una realidad  que muchos se niegan a ver, pues a pesar de no contar con estas garantías legales, desde hace tiempo existen las familias homoparentales. Este tipo de familias  se componen de parejas, ya sean hombres o mujeres, que se se convierten en progenitores de uno o más niños a través de diversos  medios, tales como la adopción,  la maternidad subrogada (vientre alquilado),  inseminación artificial en el caso de las mujeres o cuando uno de los miembros tiene hijos de forma natural de una relación anterior.

La Asociación Americana de Psicología (APA) está enfocaba a estandarizar los métodos y la terminología usados en el ámbito de la psicología. Ha realizado diversas publicaciones especializadas en diferentes áreas y  es considerada como un referente obligado en la investigación científica.

Sin ser la excepción, las nuevas estructuras familiares han llevado a  realizar diversos estudios que determinen cuáles son las mejores condiciones de crianza en un niño. En los últimos cincuenta años se han realizado en países de todos los continentes investigaciones que suman más de 1.000 sujetos estudiados, teniendo como resultado informes de las conclusiones de dichas investigaciones.

A continuación señalaremos algunos de los muchos estudios realizados en torno a las familias homoparentales y sus conclusiones:

 

Reso (1979)

En la realización de sus estudios aplicó como metodología el inventario de rol sexual de BEM (BSRI) a 24 adolescentes, mitad hijos de lesbianas y mitad hijos de heterosexuales. Los resultados arrojaron que las hijas de madres lesbianas eran más femeninas que las hijas de madres heterosexuales.

(Green, 1978; Mandel, Hotvedt; Smith & Roy, 1981; Gray & Smith, 1986)

A pesar de ser estudios e investigaciones diferentes,  estos dejaron en claro que los hijos de padres del mismo sexo no desarrollaban problemas con su identidad de género o de rol de género esperado en cuanto a elección de juguetes y juegos, comportamiento, actividades e intereses vocacionales.

Golombock (1983)

Estudió a 37 niños entre 5 y 17 años de edad hijos de madres lesbianas y 38 hijos de madres heterosexuales de las mismas edades. A través de cuestionarios y entrevistas. Los resultados mostraron que no había diferencias entre ambos grupos en su orientación sexual, género y rol de género.

Para el año 1996, Golombock  realizó uno de los más grandes estudios en relación a la madres solteras. Fueron entrevistados 25 niños a la edad de nueve años y a los 24 años. Más del 90% eran heterosexuales.

Finkelhor & Russell (1984)

En este estudio  se concluyó que la mayoría de los abusos sexuales en menores son llevados a cabo por parte de hombres heterosexuales que son parientes cercanos a la víctima. No existe dentro de este estudio un sustento empírico para la creencia de que homosexuales y lesbianas tienden mayormente a la pedofilia.

Bigner (1989)

Estudió a 33 padres heterosexuales y 33 padres homosexuales a través del inventario de conducta parental de IOWA. Los resultados arrojaron como resultado que los padres homosexuales eran más atentos a las necesidades de sus hijos y utilizaban más el reforzamiento que el castigo, mientras que los padres heterosexuales utilizaban más el castigo físico.

Tasker y Golombock (1997)

Realizaron un estudio donde encontraron que los hijos de parejas del mismo sexo sufren menos el síndrome de alienación parental (síndrome que se presenta cuando los padres divorciados “se pelean” por el amor de su hijo) que los hijos de parejas heterosexuales.

Por otro lado, a través de técnicas proyectivas y juegos,  concluyeron que los hijos de padres del mismo sexo tienden a ser más protectores con los niños que consideran más indefensos o más pequeños que ellos, desarrollando mayor empatía que hijos de padres heterosexuales.

También, establecieron que los hijos de padres del mismo sexo pueden ser víctimas de bullying en la escuela por parte de personas homofóbicas. Y a través de diferentes estudios se sugirió que si se entrenaba a los hijos de padres del mismo sexo acertadamente o recibían apoyo por parte de otras familias conformadas por padres homosexuales o lesbianas, se superaría esta discriminación sin que ello les provocara un problema psicológico o social.

Chan (1998)

Llevó a cabo una investigación que concluyó en que los niños criados en familias con padres poco estresados y con más amor conyugal, desarrollaban un perfil psicológico y social más sano, independientemente de la orientación sexual de sus padres. También realizó un estudio a 55 familias de lesbianas y 25 familias de heterosexuales que habían concebido a través de donación de esperma, y básicamente el desarrollo de sus hijos eran sanos en ambos grupos, sin que la orientación sexual por parte de los padres tuviera una relación estadísticamente significativa.

Golombock (2003)

Este estudio ha sido uno de los más grandes que se hizo durante el año 2003, ya que 14.000 madres heterosexuales, lesbianas y madres solteras, formaron parte de esta investigación. A través de cuestionarios y entrevistas aplicadas a las madres, sus hijos y sus profesores, se concluyó que los hijos de madres lesbianas y madres solteras heterosexuales se desarrollan y adaptan igual  que los hijos de madres heterosexuales.

Boss (2004)

Comparó a 100 madres heterosexuales con 100 madres lesbianas a través de cuestionarios y diarios de la vida diaria, resultando ambos grupos igualmente competentes.

Tal como leímos estos estudios comparan, bajo ciertas métricas y métodos de análisis, a diversos grupos de niños criados por padres homosexuales y heterosexuales. Con lo anterior, se llegó a la conclusión de que no existen diferencias en el desarrollo de ambos grupos de niños en cuanto áreas de desenvolvimiento social,  inteligencia, adaptación psicológica y rol de género se refiere.

De igual manera, dejan en claro que tanto hombres como mujeres homosexuales tienen las mismas habilidades parentales que los padres heterosexuales y en algunos casos, tal como lo muestran algunos estudios, superiores a estos. Cabe señalar que algunas investigaciones refieren como poco probable que los padres del mismo sexo tienen más tendencia al abuso de menores que los padres heterosexuales, rompiendo con esto el paradigma o cliché que se tiene acerca de este tema.


 

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