Guru del Sexo

Motivos por los que el mundo swinger es tan adictivo

Imagen: motelrealpalace.com
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La respuesta podría ser fácil: es adictivo porque incluye sexo. Pero lo cierto es que la respuesta se puede ampliar un poco más.

Desde la década de los años 70, cuando la revolución sexual estaba en pleno apogeo y quienes simpatizaban con los ideales estaban convencidos de que con su cuerpo podían hacer lo que quisieran, la mente se abrió en cuanto a las prácticas sexuales, pues éstas ya no tenían que ser forzosamente entre dos y ni siquiera entre un hombres con una mujer.

Fue entonces que dentro de este movimiento social, también se incluyeron las prácticas swinger, un mundo en el que las reglas están bien establecidas y no se llega a nada hasta que los involucrados las hayan aceptado, pues saben que en cualquier circunstancia el respeto es primero. Sin embargo, una vez que el primer intercambio se dio, pasa algo que ya nada es igual, se han probado las mieles de lo “prohibido” (queramos o no, tener relaciones sexuales con alguien que no sea tu pareja sigue siendo escandaloso socialmente).

Sí, tenemos a nuestro compañero o compañera de vida que es con quien compartimos sentimientos muy profundos y sinceros como el amor, la solidaridad y el respeto, pero el sexo no es un sentimiento, es una necesidad que puede ser saciada y sabemos que hasta nuestro platillo favorito nos puede aburrir si lo comemos diario.

Así pues, tener frente a uno otro cuerpo, otro aroma y otra voz que nos diga cuánto le gusta, hace de la experiencia swinger algo adictivo, mucho más placentero cuando se ejerce sin culpas, sobre todo porque tenemos el consentimiento de nuestra pareja. ¿Cómo no volverse adicto cuando el sexo con alguien que no conocemos es un acuerdo con nuestra pareja? La confianza y la comunicación son clave importante para decir lo que queremos y buscamos; tener una mente abierta siempre nos dejará claro que hay cuerpos “más ricos” que el de nuestra pareja, pero que también los hay “más ricos” que el nuestros; todo depende según los gustos personales.

Tal vez en un episodio no se cumplan las expectativas, pues tampoco hay garantía de que lo disfrutaremos completamente; por el contrario, si con una persona fue el mejor sexo en mucho tiempo, es normal que queramos repetir la experiencia sin que nadie salga afectado, ambos casos son posibles. Lo que quiero decir es que si no disfrutaste el sexo con el o la desconocida, volverás para hacerlo; si lo disfrutaste al máximo, regresarás por más.

Por último, quien ha decidido entrarle a esto del intercambio, sabrá muy bien que una de las reglas básicas del universo swinger es mantener en secreto la identidad propia, por aquello de los chantajes (la sociedad a veces es mocha y nadie quiere que nos exhiban por nuestra sexualidad “inmoral”); pero precisamente la regla de ocultar quién eres puede tener un encanto: tener sexo con quien no conocemos ni el nombre resulta excitante.

Por supuesto que utilizar la palabra “adictivo” es una manera de decir que nos ha gustado mucho y que lo haríamos con cierta frecuencia, pero si notas que algo ya no te agrada o se salió de control, lo mejor es comentárselo a tu pareja para que hagan nuevos acuerdos y que la sexualidad no se vuelva un castigo en lugar de un deleite.

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