Teatro

Ofrece CBMX nuevos significados a la danza contemporánea. Pulso en el Teatro de la Ciudad

mujeres port

Este fin de semana se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris la compañía de ballet contemporáneo MXCB (Mexico City Ballet) con cinco números a cargo de coreógrafos y bailarines de reconocimiento internacional y música en vivo. Dicho espectáculo de nombre Pulso, estuvo bajo la dirección de Jasmany Hernández y contó con la presentación de cinco piezas: Casta Diva, Ritual, Mujeres Pájaros, False Cognate y Pulso.

Con música de Bach y Vicenzo Bellini, Casta Diva abrió la serie de muestras dancísticas. Entre las butacas del teatro y sin que algunos asistentes del público lo notarán, un joven caminaba y bailaba entre ellas, sin música; una entrada que despertaba la curiosidad. Poco a poco se integraba el sonido del violín que acompaña los movimientos de baile influenciados por el break dance, una combinación fresca que salía de la tradicional danza contemporánea. La mexicana Yazmín Barragán montó la coreografía de Casta Diva.

Unos minutos después, cuando el telón volvió a subir, un hombre caminó por el escenario y se vistió únicamente con una falda roja para hacer trazos con el cuerpo al ritmo de la música; el público quedó cautivado ante las figuras que el bailarín y la prenda formaban para retomar las danzas de la religión Yoruba. Fueron cinco minutos en los que el bailarín, Roberto Rodríguez interpretó Ritual, una coreografía de Edgar Sagarra.

El espectáculo llegó a su tercer número con Mujeres Pájaro, en mi opinión, el acto que más ovaciones generó (al menos en la función del 8 de julio). Con música que remitía a los beats electrónicos y que iba de menos intensidad a más, dos bailarinas con máscaras de pájaros y que se movían muy similar a las aves, era como ver pájaros de tamaño humano en donde la historia iba en torno a un fragmento del libro cubano Libro de Honor del Gran Teatro de la Habana, sólo que con nuevos significados. Lídice Núñez fue la coreógrafa.

El atractivo en False Cognate estuvo entre la unión de un hombre y papeles en el piso que eran suspendidos por el aire con cada movimiento del bailarín. Diego Vázques es el autor de la coreografía que él mismo interpretó, haciendo referencia a la relación que tiene con la Biblia y los cuestionamientos que ese texto le generan.

Finalmente y después del intermedio llegó Pulso, también de Yazmín Barragán. A lo largo de 25 minutos vimos juegos de luces y un vestuario muy colorido, pasos en los que las cargadas lucieron más que en otros números. Definitivamente era un tipo de danza contemporánea que mantenía la atención de cada persona en el teatro; la música, que provenía de un piano y las manos mágicas de Ana Gabriela Fernández, también dejó bocas abiertas y es que bastaba con escuchar la melodía y ver la agilidad con la que la pianista tocaba para quedar impresionado.

Pulso y todas las coreografías que se presentaron fueron espectáculos que acercaron a muchas personas a la danza contemporánea, otorgándoles otro significado y otras formas en las que se mezclaban estilos y géneros musicales. Esta vez México tuvo la fortuna de ser el país residente.

Casta Diva
Casta Diva
Casta Diva
Casta Diva
Casta Diva
Casta Diva
Ritual
Ritual
Ritual
Ritual
Mujeres Pájaros
Mujeres Pájaros
Mujeres Pájaros
Mujeres Pájaros
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso
Pulso

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